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martes, 17 de diciembre de 2013

El Dakar lo corre el que diga mamá

Historia Marca
La economía sólo permite competir a uno de los dos mellizos Escalé. Oriol fue elegido en un sorteo en el que la madre fue la mano inocente
Oriol y Gilbert Escalé (21), en el pasado Rally Merzouga junto a su Suzuki.
Oriol y Gilbert Escalé (21), en el pasado Rally Merzouga junto a su Suzuki.
Hay decisiones que sólo puede tomar una madre. Por mucho que sus hijos sean muy valientes, apasionados o reflexivos, su sentido común y concepto de justicia suele ser el más eficiente.
 Eso le sucedió a Rosa Peláez hace unos días cuando tuvo que echar mano de su sapiencia para elegir qué hijo iba al Dakar a competir.
Los hermanos Escalé han crecido practicando el offroad. Su sueño siempre ha sido correr el Dakar. Por eso se apuntaron -y brillaron- en la Copa del Mundo de Bajas de 2012. Por su temprana edad, no pudieron acudir al mítico raid en 2013, pero para 2014, ya con 21 años, lo tenían todo atado. Iban a ir juntos en el estreno. Sin embargo, a última hora llegó la mala noticia: un patrocinador se retiraba y el presupuesto sólo daba para uno.
"En casa había muchas discusiones. 'Quiero ir yo', decía cada uno de nosotros", relata Oriol. "Hasta que mi madre dijo: 'Se acabó'. Cogió un papel, lo partió, puso los dos nombres y eligió uno por sorteo", continúa. Ganó él, Oriol frente a Gilbert. "Hemos guardado el papel. Por mi parte estoy muy triste. La rabia está dentro", expone el perdedor.
Para lo que haga falta
Eso sí, en cuanto supieron que sólo uno se subiría a la moto en Sudamérica acordaron que el otro también estaría presente. "Yo estoy contento y a la vez triste por mi hermano. Creo que ya se le ha pasado el cabreo. Voy yo, pero es como si fuéramos los dos. Voy en nombre de los dos. Él me ayudará a planificar las etapas, las comidas y todo lo que haga falta", explica Oriol, que, de momento, no le ha hecho ningún regalo a su madre por la elección. Espera a Navidades.
Gilbert ha acabado por asumir su papel. "Estoy contento porque podré ir dándole consejos. Me lo tengo que tomar bien. Me servirá para ir conociendo la carrera", confiesa algo resignado. Irá en un coche de asistencia por las rutas paralelas a la carrera. Le esperará en la meta y será su sombra en el campamento.
Por supuesto, quieren que la situación sólo se dé este año. "En 2015 queremos estar los dos. Mi objetivo es coger experiencia y llegar a Valparaíso", aventura Oriol. "Su reto es acabar, pero ¿por qué no va a despuntar en alguna jornada?", le lanza Gilbert, que hasta fantasea con que pueda acabar entre los 30 primeros en una especial.
Sin embargo, los hermanos Escalé son especiales. Son mellizos y eso da pie a que más de uno ya plantee la picaresca: ¿por qué no corre unas etapas Oriol y otras Gilbert? En una prueba tan exigente ciertamente sería algo útil. De hecho hay algunos rallies, como el de la Baja California en la que varios pilotos corren haciendo relevos. Ellos lo descartan al instante."Mucha gente nos dice que lo hagamos. Para mí somos diferentes, pero para los de Suzuki y muchas personas somos iguales. No lo haremos. Sería engañarnos a nosotros mismos", zanja Oriol. "Somos idéntidos, pero no lo haremos porque es ilegal", zanja su hermano.
Sin cambiar
El reglamento del Dakar es, en este sentido, muy estricto. El piloto que inicia la carrera debe ser el que la acabe. No se puede dejar el vehículo a otro. La sanción es la exclusión inmediata del rally. Ni siquiera una lesión podría propiciar la sustitución.
Además, el Dakar es una competición en la que imperan otros valores, como la solidaridad entre competidores. Esto también da respeto a los Escalé. "No me gustan las trampas, me gusta hacer las cosas bien", advierte Oriol. "No me gustaría que nos recordaran por hacer las cosas mal, aunque pudiéramos, no lo haríamos", se reafirma Gilbert.

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