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viernes, 23 de enero de 2015

El Recomendador te sugiere ver «Into the Woods» y «No llores, vuela»

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Los estrenos de la semana
El musical liderado por Meryl Streep y Johnny Depp aspira a liderar la taquilla, a la que llega lo último de Claudia Llosa

Meryl Streep, con su décimo novena nominación al Oscar, como la malvada Bruja, y Johnny Depp como el Lobo Feroz son los grandes reclamos del musical «Into the Woods», el gran estreno de esta semana.



La última película de la factoría Disney llega dispuesta a liderar una cartelera huérfana de superproducciones, en la que aterrizan también «Autómata», rara avis dentro del panorama español, cinta de ciencia ficción protagonizada y producida por Antonio Banderas y dirigida por Gabe Ibáñez; y el documental «Camino a la escuela», que relata las historias de cuatro niños que vencen terribles adversidades en su afán por estudiar y tener un futuro mejor.

[Vídeo: Jesús Cuesta]


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«Into the Woods»
«Into the Woods»
«Into the Woods»
DE QUÉ VA
Una malvada bruja lanza una maldición sobre un panadero y su esposa que les impide tener hijos. Ambos se ven obligados a adentrarse en el bosque con el objetivo de conseguir objetos mágicos de varios cuentos clásicos que deben ayudarles a romper el hechizo que ha caído sobre su familia...

Sinopsis

Una malvada bruja lanza una maldición sobre un panadero y su esposa que les impide tener hijos. Ambos se ven obligados a adentrarse en el bosque con el objetivo de conseguir objetos mágicos de varios cuentos clásicos que deben ayudarles a romper el hechizo que ha caído sobre su familia.
LO QUE DICE LA CRÍTICA (**)
Un musical, no de esos en los que metes dos o tres temas para ponerle máscara de lobo siendo cordero, sino un musical en toda regla, donde los lobos son lobos (disfrazados de Johnny Depp, que es lo suyo) y con todas las grandes notas en cada una de las letras... 

Crítica de «Into the Woods» (**): Complejo engarce de joyas

Conjunción de los cuentos de los hermanos Grimm en una difícil amalgama que cuesta digerir entre nota y nota
Un musical, no de esos en los que metes dos o tres temas para ponerle máscara de lobo siendo cordero, sino un musical en toda regla, donde los lobos son lobos (disfrazados de Johnny Depp, que es lo suyo) y con todas las grandes notas en cada una de las letras. En suma, una de esas que encandila a los americanos mientras que aquí la miramos de reojo y con el ceño fruncido.
Es cierto, y conviene no olvidarlo, que ha sido un pelotazo en EEUU, arrasando las plumas y las mentes de los críticos y de determinado público. La trama es la conjunción de los cuentos de los hermanos Grimm en una difícil amalgama que cuesta digerir entre nota y nota, con ribetes oscuros y melodramáticos de una opereta que a veces resulta opulenta y desmesurada, pero visualmente muy atractiva, con una arrolladora exhibición técnica de luces y colores.
Lo boyante de la historia no es la música (lejos de la genialidad que le atribuyen en aquellos lares), ni los textos (forzados en pos de la compleja hilazón), sino el reparto coral, que es inigualable. Desde Depp a Emily Blunt o a Anna Kendrick pero, sobre todo, con Meryl Streep (nominada para un nuevo Oscar). Streep destila eso que es tan difícil de encontrar en cualquier libreto: te agarras a ella y vuelas de escoba a escoba en un manto de teatralidad sedosa que lo deja todo sin aristas, como si todas las piezas, engrasadas, engarzaran en su correspondiente pieza, sin un solo fallo, con la naturalidad que dan los grandes.
Con ella al timón, la obra sale de los continuos charcos en los que la concentración de textos e historias la meten, salpicándola de manchas y barro. En realidad, es difícil que una pieza de Marshall, experto en estos lares, tropiece de manera abrupta en rocas indestructibles, pero tampoco ha conseguido hilar tan fino como para brillar a la altura de «Chicago».


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«No llores, vuela»
«No llores, vuela»
DE QUÉ VA
Cuenta la historia de una madre luchadora, Nana Kunning, y su evolución en una artista y renombrada sanadora. Una joven periodista localiza a su hijo Iván 20 años después de que Nana lo abandonara y pone en marcha un encuentro entre los dos, en el lugar más lejano de la Tierra...

Sinopsis

Cuenta la historia de una madre luchadora, Nana Kunning, y su evolución en una artista y renombrada sanadora. Una joven periodista localiza a su hijo Iván 20 años después de que Nana lo abandonara y pone en marcha un encuentro entre los dos, en el lugar más lejano de la Tierra. Este hecho cuestiona el significado de sus propias vidas y los fuerza a contemplar la vida en su espectro más amplio, a pesar de la distancia entre ellos y las incertidumbres que desarreglan sus caminos.
 
En su anterior película, «La teta asustada», Claudia Llosa ya definía sin titubeos una vocación de estilo, un aliento lírico, un interés en contrastar el efecto de lo mágico (quizás mejor lo no ordinario) en la dura y plana realidad, como de piedra que cae en un charco...
 
LO QUE DICE LA CRÍTICA (***)
 
Crítica de «No llores, vuela» (***): Interiores candentes en parajes helados
Claudia Llosa enfoca su narración con cierta intriga y dosificando esos tiempos: el pasado en píldoras de «flashback» va dándole forma al presente
En su anterior película, «La teta asustada», Claudia Llosa ya definía sin titubeos una vocación de estilo, un aliento lírico, un interés en contrastar el efecto de lo mágico (quizás mejor lo no ordinario) en la dura y plana realidad, como de piedra que cae en un charco. Y todo ello queda corroborado en esta película, «No llores, vuela», con la que entra en un mundo de sentimientos muy intensos, en un viaje emocional en dos tiempos y por unos parajes asombrosos y extremadamente helados que, en contraste con la alta temperatura interior de los personajes, producen una especie de vaho dramático que empapa toda la narración, llena de alusiones, de estados metafóricos, algunos tan hermosos como obvios o en exceso subrayados (el vuelo del halcón, la fragilidad de esa estructura de ramas en la que se hornean las milagreras sanaciones?).
La historia en sí podría ser la de tres búsquedas: la de una mujer que tras un insoportable golpe familiar decide borrarse a sí misma y dibujarse de nuevo lejos, sola y dedicada a los improbables, o improbados en la película, dones curativos a gente ya desesperada; la de una joven periodista que persigue la publicación de la discreta y alejada actividad de esta mujer que se oculta, y la de un hombre joven, dedicado a la cetrería, que emprende el viaje para encontrar respuestas íntimas al hecho de sentirse abandonado de niño por su madre y en compañía de un horrible complejo de culpabilidad.
Claudia Llosa enfoca su narración con cierta intriga y dosificando esos dos tiempos: el pasado en píldoras de «flashback» va dándole forma al presente, a ese viaje hacia el Ártico cada vez más gélido y más rociado de vaho dramático; y calcula el efecto de esa intriga que se irá disipando mediante el enorme poder y el gran acierto de su trío protagonista, Jennifer Connelly, cuyo físico y fuerza de atracción le dan al personaje de Nanna Kunning una ligera manita de tinte «coronel Kurtz»; Cillian Murphy lleva tatuados en el rostro más enigmas y sugerencias de las que propone incluso esta película, y Mélanie Laurent («Malditos bastardos») ata con sencillez los muchos hilos sueltos de su personaje. Aunque quizá no sea precisamente la sencillez o la humildad lo más visible de la película, pues a Claudia Llosa se le engola algo la voz al hablar de la carga de la culpa, el reproche, el perdón, la necesidad de creer y la fragilidad del hielo.



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«Camino a la escuela»
«Camino a la escuela»
DE QUÉ VA
Documental que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños y niñas, héroes cotidianos que deben enfrentarse diariamente a una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela... 

Sinopsis

Documental que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños y niñas, héroes cotidianos que deben enfrentarse diariamente a una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela. Estos jóvenes viven en cuatro puntos muy distantes de la Tierra pero comparten las mismas ganas de aprender y son conscientes de que solo la educación les va a abrir las puertas a un porvenir mejor. Ellos son Jackson, de Kenya, Carlitos, de Argentina, Zahira, de Marruecos, y Samuel, de la India.

LO QUE DICE LA CRÍTICA (**)

Atención: esto no es una película solamente; es un gran proyecto educativo, un libro, un evento multimedia en favor de una buena causa (la escolarización en zonas no urbanas)...

Crítica de «Camino a la escuela» (**): Carreras de obstáculos

Es imposible ponerla mal, resulta mezquino referirse sólo a sus aspectos fílmicos para encontrarle alguna pega, ¿no es cierto?
Atención: esto no es una película solamente; es un gran proyecto educativo, un libro, un evento multimedia en favor de una buena causa (la escolarización en zonas no urbanas): nos presenta a cuatro niños de cuatro rincones del mundo que deben superar una cotidiana carrera de obstáculos sólo para acceder a su elemental derecho a la educación. Es imposible ponerla mal, resulta mezquino referirse sólo a sus aspectos fílmicos para encontrarle alguna pega, ¿no es cierto?
Quizá, pero el caso es que es un mal documental que incurre en todos los delitos y faltas posibles para atraer a un gran público (eso lo ha conseguido: chapeau) y halagar de forma complaciente nuestras conciencias. Una niña marroquí que dice, «Debemos perseverar para formarnos bien», entre otros ejemplos de diálogos «motivados»; un estilo «de cine» que filma a estos pobres infantes con un montaje dinámico que pulveriza la veracidad documental, un improvisado safari con escenas de tensión dignas de un reality antropológico en Kenia? el director tiene el aval de UNESCO y UNICEF pero no sé si se ganaría el de André Bazin. Otra cosa es que eso importe, a veces es cierto que el fin justifica los medios.

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