Aunque parezca lo contrario, esta famosa expresión utilizada para señalar cuando uno ha conseguido salirse con la suya/ganar a pesar de tener inconvenientes en contra, muy posiblemente no tiene nada que ver con un juego infantil que consistía en meter en remojo a un pobre felino dentro de un río, aunque así lo proponía Sebastián de Covarrubias en su ‘Tesoro de la Lengua Castellana’ de 1611.
Los miembros del equipo perdedor, al ser arrastrados, acababan a cuatro patas, o como se dice popularmente ‘a gatas’, por lo que al ser tirados fuertemente el equipo ganador se los llevaba a gatas al agua, lo cual derivó en la expresión tal y como la conocemos hoy en día de ‘llevarse el gato al agua’.
El juego del ‘tira y afloja’ es muy popular en todo el planeta, disputándose múltiples torneos en infinidad de lugares, llegando a ser un deporte olímpico durante las dos primeras décadas del siglo XX.






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