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domingo, 8 de marzo de 2015

Noticias Mundial de Motos

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Suzuki Ecstar: los colores de guerra de Aleix y Viñales

La marca recurre a una firma propia de su línea de lubricantes para dar nombre oficial a su escudería en su esperado regreso a MotoGP.

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De izquierda a derecha, Maverick, Brivio (team manager) y Aleix. | Suzuki Ecstar
Suzuki, histórica marca que regresa este año al Mundial de motos, lo hace con un equipo oficial de MotoGP en el que militan Aleix Espargaró y Maverick Viñales y que se denominará a partir de ahora Suzuki Ecstar, firma propia de la línea de lubricantes de la marca nipona.

Eiji Mochizuki, máximo responsable del departamento de carreras, ha pedido a los aficionados el apoyo para su equipo: “Suzuki hace realidad su vuelta a MotoGP, la categoría más prestigiosa en las competiciones de motociclismo. A través de la competición de alto nivel vamos a optimizar nuestra tecnología y ello repercutirá en nuestros modelos de serie, lo que beneficiará a nuestros clientes de todo el mundo a través de las carreras y nuestros productos. Sólo pedimos a nuestros aficionados incondicionales que apoyen al máximo al equipo Suzuki Ecstar”.
A favor del ejecutivo japonés para ganarse el cariño del público juega el hecho de tener en el box a dos pilotos de los que no pasan inadvertidos, porque lo dan todo en la pista y porque tienen muchos seguidores. Aleix se presenta en el vídeo promocional de la casa de Hamamatsu como “una persona simpática y un tío fácil, aunque también un poquito nervioso. Soy un piloto que trabaja fuerte, que nunca da nada por perdido y que da lo mejor de sí hasta la última curva”.
Sobre la nueva GSX-RR, el de Granollers dice: “La primera impresión es buena. La moto es fácil, buena en las frenadas, se mueve bien en los cambios de dirección y su chasis es muy, muy bueno. Intentaremos estar con ella los más cerca posible de los delante”. Y lanza un mensaje a los fans: “Necesitamos vuestro apoyo y espero sentirlo para poder darlo todo”.
Maverick, por su parte, se describe como “una buena persona, pero muy competitivo”. ¿Su punto fuerte? “Soy muy agresivo y cuando veo un piloto de mí siempre quiero adelantarlo”. De la Suzuki afirma que “es increíble poder pilotar esta moto y cualquiera disfrutaría sobre ella”. Los objetivos para su año de debut en MotoGP los tiene muy claros: “Ser fuertes, apreneder mucho e ir desarrollando paso a paso la moto”. Y para los fans tiene una petición: “Apoyad a Suzuki porque en el futuro haremos cosas muy importantes”. Tiene pinta de que así será.
uzuki, histórica marca que regresa este año al Mundial de motos, lo hace con un equipo oficial de MotoGP en el que militan Aleix Espargaró y Maverick Viñales y que se denominará a partir de ahora Suzuki Ecstar, por la firma propia de la línea de lubricantes de la casa nipona.Eiji Mochizuki, máximo responsable del departamento de carreras, ha pedido a los aficionados el apoyo para su equipo: “Suzuki hace realidad su vuelta a MotoGP, la categoría más prestigiosa en las competiciones de motociclismo. A través de la competición de alto nivel vamos a optimizar nuestra tecnología y ello repercutirá en nuestros modelos de serie, lo que beneficiará a nuestros clientes de todo el mundo a través de las carreras y nuestros productos. Sólo pedimos a nuestros aficionados incondicionales que apoyen al máximo al equipo Suzuki Ecstar”.A favor del ejecutivo japonés para conseguirse el cariño del público juega el hecho de tener en el box a dos pilotos de los que no pasan inadvertidos, porque lo dan todo en la pista y porque tienen muchos seguidores. Aleix se presenta así en el vídeo promocional de la casa de Hamamatsu: “Una persona simpática y un tío fácil, aunque también un poquito nervioso. Soy un piloto que trabaja fuerte, que nunca da nada por perdido y que da lo mejor de sí hasta la última curva”.Sobre la nueva GSX-RR, el de Granollers dice: “La primera impresión es buena. La moto es fácil, buena en las frenadas, se mueve bien en los cambios de dirección y su chasis es muy, muy bueno. Intentaremos estar con ella lo más cerca posible de los delante”. Y lanza un mensaje a los fans: “Necesitamos vuestro apoyo y espero sentirlo para poder darlo todo”.Maverick, por su parte, se describe como “una buena persona, pero muy competitivo”. ¿Su punto fuerte? “Soy muy agresivo y cuando veo a un piloto delante mí siempre quiero pasarle”. De la Suzuki afirma: “Es increíble poder pilotar esta moto y cualquiera disfrutaría sobre ella”. Los objetivos para su año de debut en MotoGP los tiene muy claros: “Ser fuertes, aprender mucho e ir desarrollando paso a paso la moto”. Y para los fans tiene una petición: “Apoyad a Suzuki porque en el futuro haremos cosas muy importantes”. Tiene pinta de que así será.


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Criville contra Doohan, un duelo de alto voltaje en la temporada 96

Por encima de la consecución el tercer título de Mick Doohan, la campaña de 1996 será recordada por los vibrantes duelos que nos ofrecieron el australiano y Alex Crivillé.
Criville contra Doohan, un duelo de alto voltaje en la temporada 96
Marta Gastón Fotos: Gold&Goose
En 1994 Australia recogió, de manos de Estados Unidos, la corona que le acreditaba como primera potencia motociclista. Tras años de dominación yankee, solo interrumpidos por Wayne Gardner en el 87, los australianos retornaban a la élite de 500cc, por obra y gracia de Mick Doohan. El de Brisbane regalaría a su país cinco títulos mundiales entre el citado año y 1999, curso en el que los europeos, hasta entonces relegados a un segundo plano, emergerían con fuerza.
El cetro logrado por Alex Crivillé poco antes de iniciarse el siglo XXI supuso un cambio de signo en la máxima categoría pero, por encima de todo, fue la constatación palpable de que la categoría reina ya no era coto privado de americanos y australianos. Los españoles primero, con Crivillé, y los italianos después, con Valentino Rossi, tomaban el testigo, iniciando una nueva era.
Unas campañas antes el propio Crivi había sido el encargado de hacer temblar los cimientos del poderío australiano. La semilla de aquellos nuevos aires comenzó a gestarse la pretemporada del 96, cuando estaba a punto de afrontar su tercer curso en el seno del Repsol Honda Team. El noi de Seva se preparó mejor que nunca y como resultado encontró una mejora generalizada de sus cronos. Se sabía fuerte y por ello llegó a la primera cita de la temporada, Malasia, con el deseo de cosechar un gran resultado. Sus ansias de victorias, sin embargo, le llevaron al suelo: “Salí con un exceso de ganas y lo pagué. Sufrí una caída  que me tocó bastante. Me destrocé la mano otra vez. Me rompí un tendón y perdí una buena parte de la piel. Con el siguiente GP siete días después, pensé que las dos primeras iban a pasar en blanco para mí”. Pero no lo hicieron. En Indonesia Álex completó una buena prueba, dada sus condiciones físicas, y llegó a meta cuarto, por detrás de Doohan, Barros y Capirossi.
Dos semanas más tarde, en Suzuka, Crivillé comenzó a encarrilar la temporada al terminar en la segunda plaza. El trazado nipón supondría un punto de inflexión, pues a partir de ahí pelearía siempre por situarse en los puestos delanteros.


Una victoria robada por la afición

La llegada del Mundial a Europa, con la disputa del Gran Premio de España, espoleó a Crivi, a quien tras ser segundo en Japón solo le valía un triunfo en casa. Pero como a buen seguro guardan los aficionados en su memoria, el español no pudo adjudicarse ese triunfo. La invasión de pista que realizaron algunos fans en el último giro obligó a Crivi a ralentizar la marcha, al tiempo que posibilitó a Doohan recortar los metros que les separaban y adelantarle mediante un interior en la curva final. Crivillé, viéndose superado, abrió gas antes de tiempo y se fue al suelo. El público frustró una carrera que parecía que tenía ya en su mano y el campeón hizo lo propio con la reclamación que presentó su equipo al término de la prueba. De esta forma, Álex vio cómo le robaban un triunfo que finalmente solo llegó a acariciar con los dedos.
La cita de Jerez fue trascendental, pues influyó directamente en el transcurso del resto de la campaña. Crivillé cambió de estrategia y dejó que otros fueran los que asumieran los riesgos. Así ocurrió en Mugello, donde Doohan volvió a vencer. “Sí, reconozco que en Italia me vi con capacidad de ganar la carrera. Lo que pasa es que a tres vueltas del final Mick tiró muy fuerte y ante la posibilidad de que seguirle me llevara a cometer otro error, preferí no dar en ese momento el ciento por ciento”, declaraba piloto.
En Francia y Holanda se repitió el mismo guión, con Doohan ganando y el de Seva segundo. Nurbunring fue un pequeño oasis en el que Cadalora se impuso, pero en Donington ambos volvieron a cosechar otro doblete, siendo nuestro piloto nuevamente el vencido.
Para cuando el campeonato recaló en Austria Mick ya se había encargado de enrarecer el ambiente en el equipo, realizando declaraciones insidiosas, como cuando aseguró que  con el español a rueda se sentía seguro y no tenía necesidad de rodar al máximo de sus posibilidades. Su confianza en sí mismo era casi tan grande como su arrogancia.


Hachazo en Austria

Ausente del calendario la campaña anterior, Austria regresaba al circo mundialista con el A1 Ring, una remodelación del antiguo Osterreichring. Sería en este escenario  donde Crivillé lograría por fin su ansiada victoria ante Doohan, completando un GP muy inteligente en la que dejó que el peso del liderato lo soportase su rival: “Creo que ya me tocaba. Llevaba tantas carreras a punto de ganar que empezaba a pensar que ese día no iba a llegar nunca. Al final llegó. No fue una cuestión de suerte, sino que hice una carrera diferente a las realizadas hasta entonces. En Jerez y Holanda había sido yo el que había llevado la iniciativa y él me pasó en las última vueltas después de haberme observado. En Austria decidí mantenerme a su rueda y estudiarle. Esperé hasta el final y le di el hachazo. Me quedé muy a gusto. Sirvió para desbloquearme psicológicamente. Me di cuenta de que podía ganarle”.
El entonces bicampeón de 500cc se vio lastrado por la elección de una goma inadecuada, cierto, pero en lugar de aceptar la derrota elegantemente optó por arremeter contra su compañero: “Correr contra Crivillé es frustrante. Me siento como si hubiese tirado de él a lo largo de toda la carrera con una cuerda. Parece incapaz de rodar rápido por sí solo”, llegó a expresar.


Dos milésimas

Dos semanas más tarde, Doohan y Crivillé se reencontraron en Brno para la disputa de la undécima prueba del año. En carrera, Crivi repitió la estrategia empleada en Austria y obtuvo el mismo resultado, aunque esta vez por un margen mucho más exiguo: tan solo dos milésimas de segundo. “Allí también podía haberle superado antes de la última vuelta, pero volví a asegurar la jugada esperando hasta el final”, reconocía Alex. Su vecino de garaje no dirigió muy bien la derrota y cargó de nuevo contra el español.
La tensión que se vivía en el equipo no se rebajó ni un ápice en Ímola, donde Crivi sucumbió ante su contrincante. Días después, el aussie se alzaba con su tercer título consecutivo, al cruzar la meta del Circuit de Catalunya en la segunda posición. Tras repetir un 1-2 en Brasil, los dos integrantes de la escuadra oficial de HRC aterrizaron en Australia, último round del curso. Ambos querían despedir el año con una victoria, pero ninguno lo consiguió. Pese a que Crivi se hizo con la pole el día anterior, el domingo la lucha fue muy igualada. Ninguno quiso ceder y, al final, los dos acabaron en el suelo. Pudieron regresar a pista y ver la bandera a cuadros, pero muy lejos de los integrantes del podio (Capirossi, Okada, Checa).
El duelo de Eastern Creek, aunque llevado al extremo, fue un fiel reflejo de lo vivido a lo largo de una temporada de alto voltaje, y un preludio de lo que acontecería años más tarde cuando Crivillé catapultaría a España a la cima del motociclismo.


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El debut forzoso de Carlos Checa en el Mundial de 500

La inesperada lesión de Alberto Puig en 1995 obligó al Team Pons a encontrar un sustituto para el resto de la temporada. El papel recayó en Carlos Checa, quien más que felicidad al principio mostró su desacuerdo.
El debut forzoso de Carlos Checa en el Mundial de 500
Marta Gastón Fotos: Gold&Goose
Dio el salto a la categoría reina obligado y con “bastante miedo”, como llegaría a reconocer, pero bastaron unas pocas carreras para que su percepción cambiara completamente. Carlos Checa comenzó el curso 1995 confiado y con expectativas de convertirse en uno de los animadores de dos y medio. Tras dos temporadas en el cuarto de litro con resultados desiguales, parecía que esta, en la que defendería los colores del Team Pons, podría ser la del despegue definitivo. Pronto comprobó, sin embargo, que no sería nada fácil estar delante. El cambio de los Dunlop por Michelin y su ardua adaptación a la nueva moto (NSR 250) le complicaron el campeonato desde el inicio. Pese a que en Australia, la primera cita del año, cosechó un cuarto puesto, en las siguientes dos pruebas (Japón y España) terminó por los suelos. En Alemania las cosas mejoraron un séptimo puesto, pero el español volvió a naufragar con sendas undécimas posiciones en Italia y Holanda. Así, poco antes de cruzar el ecuador del Mundial, Checa, que por vez primera contaba con una máquina oficial, solo había conseguido terminar una vez dentro del top-5, en Eastern Creek, y, además, en aquella ocasión se vio favorecido por una caída grupal en el giro inicial. La racha de resultados poco competitivos se vio interrumpida en el Gran Premio de Francia, donde Checa fue cuarto. Las cosas comenzaban a enderezarse y el español empezaba a conectar con su montura, algo que hasta ese momento no había logrado. Entonces no lo sabía, pero aquella sería la última prueba que disputaría en 250cc.
Un día antes de que Checa volviese a situarse en los puestos delanteros, Alberto Puig, compañero de estructura, había sufrido un brutal accidente durante los entrenamientos clasificatorios de 500cc. Buscaba la pole position y acabó estrellándose contra las protecciones a más de 260 km/hora. Puig, que venía de encadenar dos podios consecutivos, se destrozó la pierna izquierda. Él tampoco era consciente todavía, pero aquella lesión terminaría por enterrar su carrera deportiva.


Sustituto de lujo
El periodo de recuperación del otrora manager de Dani Pedrosa se antojaba largo y complejo, por lo que su equipo, el Team Pons, se vio obligado a buscar un sustituto. El escogido fue Carlos Checa, y, contrariamente, a lo que se pueda pensar, la resolución tomada no la recibió con especial ilusión: “La desgracia de Alberto me obligó a pasar a 500. La idea no me hizo mucha gracia en su momento, había que hacerlo porque el equipo y el patrocinador [Fortuna] así lo habían decidido”. Checa se resistiría a debutar en la categoría reina, pero no tardó demasiado en comprender que el cuarto de litro se le quedaba muy pequeño.
Ya en su primer fin de semana, dio buena cuenta de su potencial. No pudo concluir la prueba, aunque realizó una gran salida que le permitió escalar hasta el quinto lugar. Una cita después (Brno) estrenó su casillero de puntos, al cruzar la meta en octavo lugar. En Brasil mejoró sus resultados siendo séptimo, posición que repetiría unos días más tarde en Argentina. Pero sería en la carrera de casa, la de Catalunya, donde explotaría por completo. En su quinto GP en la categoría reina, cosechó su primera fila de parrilla (solo le superaron en la lucha por la pole Luca Cadalora y Mick Doohan) y tuvo la osadía de liderar la prueba hasta que una funesta caída en el giro 18 le apartó de cerrar el año con un triunfo. La victoria fue a parar finalmente a manos de Alex Crivillé; antes de acabar en la grava Checa pudo marcar la vuelta rápida.
Su increíble actuación terminó de convencerle de que su sitio estaba en la categoría reina: “No me duele reconocer que al principio tenía bastante miedo, pero creo que me he adaptado bien y ahora tengo claro que me gusta mucho más que estar en dos y medio. Volver a esa cilindrada sería como dar un paso atrás”. Dicho y hecho. Carlos permaneció 12 temporadas en 500/MotoGP, hasta su salto a Superbike en 2008. Para el recuerdo quedarán su veintena de podios y sus inolvidables victorias: la primera en Montmeló (1996), que permitía resarcirse del error cometido el año anterior, y la segunda en el Jarama (1998).

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El campeón del mundo recupera el mítico dorsal

Rabat: "Me gusta el 53, pero si puedo llevar el 1..."

 El campeón del mundo de Moto2, Tito Rabat, que espera mucha igualdad en la categoría, no vería como un fracaso no revalidar el título.
 
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El campeón del mundo de Moto3 está para aprender

Álex Márquez: "El objetivo es ser competitivos en 2016"


 Álex Márquez, que debutará en Moto2 después de ganar el título en la categoría pequeña, aseguró que su objetivo es ir aprendiendo para estar fuerte a mitad de temporada, aunque el verdadero objetivo apunta a 2016. Espera mucha igualdad en la lucha por el título.

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Para el Gran Premio de Catalunya

Marc Márquez lanza un concurso para diseñar su casco



Marc Márquez lanzó una iniciativa a los fans para diseñar su casco con motivo del Gran Premio de Cataluya. El campeón del mundo da de plazo todo el mes de marzo.

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El francés apunta a sensación de Moto3

Quartararo: "No me veo favorito, pero..."


Fabio Quartararo, campeón del CEV que aún no ha debutado en el Mundial, es el máximo favorito al título de la categoría pequeña, algo que no le mete presión, como él mismo asegura. El francés no se ve favorito, pero no descarta estar luchando por la victoria final.

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