Kanye West - Only One ft. Paul McCartney
Kanye West y Paul McCartney publican para recibir el Año Nuevo el single «Only One», una suave balada que cuenta con la voz del mundialmente famoso rapero y tiene al ex Beatle en el teclado.
Esta es, según se anuncia, la primera de una serie de colaboraciones entre ambos músicos
La canción, que estará disponible en iTunes en 119 países durante una semana, es el resultado de una colaboración que comenzó a comienzos de 2014, cuando ambos artistas se encontraron en Los Ángeles. Así lo ha dado a conocer en un comunicado el sello discográfico del rapero, Def Jam.
«El proceso que resultó en ''Only One'' empezó con una simple tormenta de ideas entre los dos, con McCartney improvisando en el teclado y Kanye haciendo bosquejos con la voz», continúa el comunicado.
El tema está inspirado en la hija de West, North, quien estaba sentada en su ordenador cuando él le cantó «Hola, la única para mí» («Hello my only one»). West ha afirmado que su propia madre solía cantarle esas palabras cuando era niño. «Mi madre me estaba cantando a mí y, a través de mí, a mi hija», ha declarado el rapero West.
Este es el primer adelanto del próximo disco de Kanye West, del que todavía se desconoce el título, tras «Yeezus», álbum que publicó a mediados de 2013. Paul McCartney, por su parte, lanzó en octubre del mismo año «New», su décimo sexto álbum de estudio como solista.
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Kanye West, oscuro y fantástico
Su último álbum, «My Beautiful Dark Twisted Fantasy», ha sido acogido con grandes elogios y va camino de convertirse en el mejor lanzamiento de 2010
Después del petardazo sordo, ahogadizo y minimal que representó «808s & Heartbreak» (2008), Kanye West recupera la inspiración y regresa al entorno de las superproducciones con «My Beautiful Dark Twisted Fantasy», magistral contrapunto barroco y carnal a la simplificación mecánica de su anterior y fallido trabajo.
Kanye West, en una de sus últimas actuaciones
Portada del último álbum de Kanye West
Es tan orgulloso y provocador West que, pese a caerse con todo el equipo informático hace hora dos años, ha vuelto a recurrir al autotune, pero ahora para desgañitarse y desgañitarlo en el desenlace de «Runaway», pieza de largo metraje cuyo despliegue de medios, argumentos y excesos sirve para dar la medida de este prodigioso disco. Un estribillo procedente del repertorio vocal de Mike Olfield -«High Places», de 1983- abre la oscura fantasía del autor de «Late Registration», decidido a remezclar churras y merinas en un trabajo en el que la heterodoxia, más que un medio, parece ser el fin.
El disco
En «Blame Game» y de la mano de John Legend, y también en «Devil In A New Dress» vuelve reventar con más maña que fuerza la costuras del soul de consumo. Para «All The Lights» recluta a once estrellas del pop, pilares de una construcción cuya desafiante estructura, en permanante crescendo, como una torre de Babel de voces y percusión, amenaza ruina sin llegar a caerse. El delicado Justin Vernon participa en «Monster», la canción más chusca, que no descuidada, del disco, sometiendo a un baño de vulgaridad al cabecilla de Bon Iver. La merienda de negros se hace africana en «Power», la guitarra se enseñorea de «Gorgeous» hasta envejecerla y la electrónica más depurada revela en «So Appalled» y «Hell Of A Life» que pocos géneros le son ajenos a su autor. Más autotune («Lost In The World»), aunque esta vez superado por una precisa y apabullante rítmica, y un desenlace que reivindica la obra de Gil Scott-Heron completan un disco con el que West vuelve a estar a la altura de su cuestionada firma y se redime de las provocaciones que amenazaban con reducirlo un simple agitador de la moda, el sexo, la política y lo que se le pusiera por delante.
Kanye West no aporta novedades con su nuevo disco, cuyo principal valor es (marca de la casa del hip-hop desde hace décadas) presentar una buena combinación de frases y ritmos, aquí tan exuberante como necesaria para devolver a su autor la confianza perdida y, también, sujeta al canon de esa modernidad que ha establecido notas de corte muy precisas para aceptar al hip-hop como música de compañía. West las supera.
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Paul McCartney considera que estudiar a los Beatles es «ridículo»
El músico británico ha admitido en una charla con fans en su página web que ser objeto de estudio «es muy halagador»
Paul McCartney y John Lennon, en una imagen de febrero de 1964
Paul McCartney ha asegurado que le parecen «ridículos» los cursos de música popular centrados en los Beatles. Eso sí, el músico británico ha admitido que ser objeto de estudio «es muy halagador».
«Para mí es ridículo porque los Beatles nunca estudiamos nada, sencillamente amábamos nuestra música popular: Elvis, Chuck Berry, Little Richard, Fats Domino y demás. Y no era cuestión de estudiarlo. Lo habríamos arruinado si lo hubiéramos estudiado», ha señalado McCartney en una charla con fans en su página web.
En esta línea, el ex Beatle ha añadido que ellos querían preparar sus mentes «simplemente escuchando» a esos artistas. «Nuestro estudio era escuchar. ¿Pero que los Beatles estemos en los libros de historia de los niños? Increíble. ¿Puedes imaginar cuando estábamos en el colegio, encontrándonos a nosotros mismos en un libro de historia?», ha apostillado.
Además, el músico ha recalcado que estudiar la música popular no va a hacer que alguien sea un gran músico: «¿Pensar que puedes ir a la escuela y salir como Bob Dylan? No se puede hacer que alguien sea Bob Dylan».








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