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viernes, 2 de mayo de 2014

Fórmula1 - Se cumplen 20 años de la muerte de Senna

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Alonso y Rossi, entre los presentes

Emocionado recuerdo a Senna en el circuito de Imola

Emocionado recuerdo a Senna en el circuito de Imola
El circuito italiano 'Enzo e Dino Ferrari' de Imola, donde perdió la vida hace 20 años Ayrton Senna, fue el escenario de un homenaje al laureado corredor brasileño que contó con la presencia de cientos de aficionados y de deportistas como Fernando Alonso y Valentino Rossi.


El acto se enmarca en un programa que desde ayer y hasta el próximo domingo rememorará el fin de semana más trágico de este deporte, el 30 de abril y el 1 de mayo de 1994, cuando perdieron la vida en el mismo circuito italiano el piloto austríaco Roland Ratzenberger (Salzburgo, 1960) y el brasileño Ayrton Senna (Sao Paulo, 1960).
Este miércoles se honró con una misa la memoria de Ratzenberger mientras que hoy la jornada estuvo dedicada a Senna, en el vigésimo aniversario de estas trágicas efemérides.
Alonso
"Siempre luchó hasta el final. Por esa razón se ganó el respeto de todos y se convirtió en una leyenda"
Al acto acudieron cientos de aficionados, además de autoridades del mundo del deporte y deportistas.
La escudería Ferrari estuvo presente en la ceremonia con la asistencia de, entre otros, Fernando Alonso y Pedro de la Rosa, y el finlandés Kimi Raikkonen.
A las 14.17 hora local (12.17 GMT), hora del deceso de Senna, un sacerdote bendijo la curva en la que murió, conocida como 'Il tamburello'.
En ese momento y en silencio, los aficionados presentes señalaron al cielo con su dedo índice, emulando el gesto que el corredor hacía cuando lograba la victoria.
Rossi
"Su espíritu aún sobrevive en todos los pilotos de carrera"
El piloto español, que ya había anunciado su presencia en el acto el pasado 17 de abril, afirmó en un comunicado publicado en el sitio de internet de la Casa de Maranello que lo que hizo grande a Senna fueron "sus ganas de victoria".
"Siempre luchó hasta el final. Por esa razón se ganó el respeto de todos y se convirtió en una leyenda. Yo era muy pequeño y la televisión española no tenía los derechos de la Fórmula 1 pero empecé a conocerle por la afición de mi padre y mi primer vehículo de competición fue de los colores de su monoplaza", recordó Alonso.
Por otro lado, en declaraciones a la Rai, el piloto español recordó que la muerte de Senna sirvió para que se implementasen las medidas de seguridad en los circuitos de competición.
Asimismo, otros deportistas de diferentes categorías quisieron unirse al homenaje.
Es el caso del motociclista italiano Valentino Rossi, presente también en el acto y que comentó en su perfil de la red social Twitter que el corredor brasileño fue "inspirador" para él y que, veinte años después de su fallecimiento, "su espíritu aún sobrevive en todos los pilotos de carrera".

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Se cumplen 20 años del fatídico accidente de Senna

Dos décadas sin el número 1

  • Senna perdió la vida el 1 de mayo de 1994 en Imola en el peor fin de semana de la historia de la F1

  • Un día antes murió Roland Ratzenberger y a punto estuvo de hacerlo Barrichello

  • Su muerte -la última hasta la fecha- sirvió para que se reforzara la seguridad en los circuitos

Sin duda, aquel 1 de mayo de 1994 quedará marcado, posiblemente, como el día más triste en la historia de la Fórmula 1. Ayrton Senna, la estrella del momento y uno de los más grandes de todos los tiempos -si no el mejor- perdía la vida durante la carrera del Gran Premio más negro jamás recordado. Fue el final de un piloto y el principio de una leyenda eterna. El epílogo a un fin de semana fatídico. Porque todo lo que rodeó a aquel GP de San Marino parecía escrito por la propia Muerte o ser un guión que recuerda a la famosa saga cinematográfica ‘Destino Final’.

Dos décadas sin el número 1

MÁS QUE UNA RIVALIDAD

Senna-Prost, el duelo de los duelos

Todo empezó con el accidente de un joven Rubens Barrichello durante la primera de las sesiones de calificación disputada el viernes. Perdió el control de su monoplaza a más de 200km/h en Variante Bassa. Su coche salió por los aires y acabó estrellándose contra la valla protectora para acabar dando varias vueltas de campana. Barrichello perdió el conocimiento. Por fortuna, todo quedó en un susto, aunque no pudo correr ese fin de semana. Senna, que era el ídolo de Rubens, demostró una vez más su preocupación cada vez que había un accidente. Eran sus rivales, pero también sus compañeros. Como no le pasó nada, el Gran Premio siguió su curso, aunque empezaba a crearse en el ambiente una atmósfera negativa de la que Senna no fue una excepción.
El sábado se confirmó durante la segunda sesión de calificación. El debutante aquel año Roland Ratzenberger también perdió el control de su Simtek S941-Ford debido a la rotura en la recta del deflector delantero que le privó de apoyo en el tren anterior en la rápida curva Gilles Villeneuve. Ratzenberger se estrelló a unos 280 km/h contra el muro de protección. Una rueda delantera se desprendió y lo golpeó en la cabeza. Tras practicarle el masaje cardiaco, fue trasladado de urgencia al hospital, pero las heridas cerebrales que sufrió solo pudieron confirmar su muerte horas después.

Aquel fue el segundo aviso para una carrera que nunca debió disputarse. El miedo se instaló en el cuerpo de los pilotos. Muchos lloraron la pérdida de un compañero, entre ellos Senna. El brasileño quiso ver ‘in situ’ a Ratzenberger y le pidió a un comisario que lo llevara hasta el lugar en el que lo atendían. Al observar la magnitud del accidente, no pudo contener las lágrimas.
Se decidió continuar con el fin de semana, pero algo ya no iba bien en el interior de Senna. Los que lo conocían lo sabían. Tenía un comportamiento extraño, diferente. Por radio había mandado un sorprendente mensaje a su archienemigo Prost, que iba a comentar la carrera para una cadena de televisión: «Un saludo especial para mi querido amigo Alain. Te echo en falta Alain». Lo vieron muy pensativo, a ratos ausente. Incluso antes de la carrera, en la parrilla de salida -donde salía desde la pole- se le pudo ver así dentro del coche. No era cara de concentración. A su novia le había llegado a decir que no quería correr, pero que tenía que hacerlo. Lo mismo le contestó al médico del campeonato y amigo personal, Sid Watkins, quien intentó convencerlo de que no corriera.

El semáforo se puso en verde y llegó el tercer aviso. El Benetton del finlandés Jyrki Jarvilehto se caló en la salida y aunque varios pilotos lo pudieron esquivar, al final el portugués Pedro Lamy no pudo hacerlo. La colisión fue bastante fuerte, lo suficiente para que varias piezas saltaran por los aires e hirieran a gente que estaba en las gradas. Entonces salió el coche de seguridad, que era la segunda vez que se usaba en la Fórmula 1. Hoy en día se trata de un coche potente, pero en aquellos inicios se trataba casi de un utilitario. Senna, que comandaba la carrera, lo adelantaba casi sin pisar el acelerador, lo que le sacó de sus casillas como bien muestran las imágenes ‘on board’.
Tras varias vueltas, la carrera se relanzó y Senna pisó a fondo el acelerador. Durante dos giros más siguió al frente hasta que perdió la trazada de la curva Tamburello y se chocó brutalmente contra el muro a más de 300 km/h. El Williams salió despedido y se pudo ver a Senna dentro del cockpit inmóvil. Después de lo visto todo el fin de semana nadie pensó en nada positivo. Enseguida llegaron los servicios médicos, que lo sacaron del coche. Se le practicó allí mismo una traqueotomía. El helicóptero médico llegó al circuito y el cuerpo de Senna fue trasladado al Hospital Maggiore de Bolonia, donde horas después se certificó la muerte. Ayrton tenía la ilusión de ganar aquella carrera y dedicársela a Ratzenberger. Lo prueba el que una de las enfermeras encontró su mono una bandera austriaca que pretendía ondear.

Las causas de su fallecimiento nunca quedaron del todo claras, algo que llena de mayor misticismo toda la vida del genial piloto brasileño. No obstante, la versión más extendida es la de que la barra de dirección de su Williams se rompió en el momento de tomar la curva. Ayrton intentó rectificar, pero no hubo manera y el coche se fue recto. La mala suerte quiso que, además, tras el impacto una de las ruedas le golpeara la cabeza y que uno de los fragmentos de la barra de suspensión le traspasara el casco y le entrara por el cráneo. Si esto no hubiera ocurrido, seguramente habría salvado la vida.
Su muerte impactó al todo el mundo. Como tituló MARCA al día siguiente, la Fórmula perdió el 1. La figura más relevante de su deporte y uno de los deportistas más carismáticos del mundo se había ido de forma trágica. En Brasil, donde era un ídolo de masas, se lloró sin parar. Muestra de ello fue su entierro, con honores de Jefe de Estado. También sirvió para algo. Para que el Gran Circo tomara nota de que cosas así no podía volver a ocurrir. La seguridad en la Fórmula 1 cambió por completo y gracias a ello y hasta la fecha no se han vuelto a producir la muerte de ningún piloto. Senna fue el último. Ahora los protege a todos desde el cielo.

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Mantuvieron una de las rivalidades más intensas de la historia del deporte

Senna-Prost, el duelo de los duelo

Estuvieron enfrentados tanto dentro como fuera de la pista
El punto álgido fueron los dos años que compartieron en McLaren
Alain es miembro de la fundación de Senna
Prost y Senna, en su etapa en McLaren-Honda
Prost y Senna, en su etapa en McLaren-Honda
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Hablar de Ayrton Senna es hacerlo, directa o indirectamente, de Alain Prost. Y viceversa. La carrera deportiva de uno no se entiende sin la del otro. "Cuando murió, yo dije que una parte de mi también había muerto, debido a lo ligadas que habían estado nuestras carreras", llegó a reconocer el francés. Con su rivalidad, ambos marcaron un época en la Fórmula 1, llevando a que el interés por este deporte creciera de manera exponencial mucho más de lo que lo había hecho nunca. Fueron el perfecto ejemplo de lo que es ser antagonistas, el yin y el yan, el blanco y el negro. Y dejaron para la posteridad uno de los mejores duelos que ha dado la historia del deporte.
Senna era el rápido. Prost el estratega. Posiblemente, la conjunción de ambos daría como resultado el piloto perfecto. Compañeros durante dos años en McLaren, se odiaron durante toda su carrera, pero en el fondo se respetaban, considerando el uno al otro como el mejor rival que tuvieron. Senna siempre quiso demostrar que era el mejor, que ni siquiera Prost lo superaba. Se convirtió en su obsesión, incluso cuando
solo era un novato en la F1. "Él no quería ganarme, quería destruirme, ésa fue su motivación desde el primer día", dijo en su día el francés. Senna llegó a admitir a su gente que sólo tras la retirada de Prost se había dado cuenta de que su motivación era vencerlo.
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Una vez contó Prost que en la primavera de 1984 se organizó una carrera con coches Mercedes de calle conducidos por pilotos retirados y otros en activo para inaugurar el nuevo circuito de Hockenheim. Él y Senna fueron juntos al circuito: "Durante el camino hablamos, y estuvo muy amable. Entonces llegamos al circuito, y empezamos los entrenamientos. Yo estaba en la pole y Ayrton segundo. Ya no me volvió a hablar. En la carrera, tomé el liderato pero él me sacó de la pista cuando llevábamos sólo media vuelta. Fue un ‘buen’ principio".
Ese mismo año tuvieron el primer encontronazo en pista. En la famosa carrera del diluvio de Mónaco, en la que Senna se dio a conocer al público remontando con el modesto Toleman desde la decimotercera posición hasta la segunda. Cuando Ayrton estaba a punto de ponerse primero en detrimento de Prost, éste levantó la mano para que parara la carrera por la lluvia. Los comisarios le hicieron caso y evitaron el triunfo de Senna, quien levantó los brazos creyendo que había ganado.
Pero la verdadera rivalidad empezó con la llegada del brasileño a McLaren en 1988. Prost, que dio el sí al fichaje, fue consciente desde el primer momento de lo que se avecinaba: "En el primer test de pretemporada, en Río, estábamos probando neumáticos solo con un coche. Yo hice las primeras vueltas, y luego era su turno. Entré en boxes y los mecánicos empezaron a cambiar las ruedas. Decidí quedarme dentro del coche un poco más. Se puso furioso, diciéndole a todo el mundo '¡No es justo, no es justo!' Entonces salí del coche riendo, pero él no se reía...". Con todo, aquel año se respetaron, si bien hubo un momento de mucha tensión en Portugal, cuando Senna cerró a Prost cuando éste lo iba a adelantar, enviándolo casi contra el muro. "No me gustó nada, y se lo dije, pero en cierto sentido no puedo culparle por hacerlo, porque siempre se salía con la suya. ¿Cuántas veces en su carrera le sancionaron por este tipo de cosas? Nunca. Al menos se disculpó".
Sin embargo, 1989 fue el de la explosión definitiva. En la segunda carrera del año, en Imola -el ‘maldito’ Imola- la mecha prendió definitivamente. Y todo por la ruptura por parte de Senna de un supuesto pacto para establecer quién de los dos ganaría para evitar riesgos: sería el primero que llegara a la primera curva. Ayrton llegó en cabeza, pero un accidente de Berger hizo que la carrera se relanzase de nuevo. En esta segunda ocasión fue Prost el que llegó primero a la curva 1, pero Senna no respetó el pacto porque entendía que la salida que contaba era la primera. "Después de esto, dije que ya se había acabado. Continuaría trabajando con él en lo referente a aspectos técnicos, pero por lo que hacía a nuestra relación personal, hasta ahí había llegado. Y el ambiente en el equipo, obviamente, empeoró mucho", recuerda Prost.
Así es como se inició el duelo de los duelos, que trascendió más allá de los circuitos y que elevó a la categoría de histórico todo lo que ocurrió aquel año. La escalada de conflictos en el seno de McLaren, los cruces de declaraciones y las enconadas peleas sobre la pista llevaron la rivalidad a extremos nunca vistos. El culmen fue la carrera de Suzuka, que dio el título a Prost por la descalificación de Senna después del accidente entre ambos.
Tras esa temporada, el galo se fue a Ferrari y, aunque el nivel de tensión se redujo, se mantuvo bien en alto durante 1990, siendo de nuevo Suzuka el punto álgido: de nuevo accidente, pero esta vez el título sería para Senna. En 1992 Prost se retiró y Ayrton perdió parte de la motivación. Quiso dejar McLaren para irse a la escudería que estaba empezando a dominar: Williams. Su patrón, Frank Williams, soñaba con tenerlo en sus filas junto a Prost para 1993, con el que negociaba en secreto su retorno. Alain llegó a un acuerdo pronto, pero firmó con la condición de que Senna no fuera su compañero. Eso hizo que el brasileño no pudiera llegar a Williams hasta 1994, ya que la condición impuesta por el francés solo valía por un año.
Prost volvió y ganó el título para luego retirarse otra vez. Se iba a lo grande y así no tendría que soportar otra temporada al lado de su enemigo. Pero su retirada definitiva supuso el fin de la enemistad. En su última carrera, en el podio de Australia, los dos se abrazaron. Para Ayrton ya no había motivo para mantener el enfrentamiento. Ese gesto sorprendió a Prost: "Sí, me sorprendió. Y también me decepcionó un poco, francamente. En nuestro camino hacia el podio me dijo: '¿A qué te vas a dedicar ahora?' Me quedé muy sorprendido. Le dije: ‘Aún no lo sé'. 'Vas a engordar' me dijo. Y sonrió".
Desde entonces se acabaron los malos gestos, aunque la tragedia hizo que durara muy poco. Comenzaron las conversaciones telefónicas entre ambos: "Me llamó varias veces, habitualmente para hablar de temas de seguridad. Él quería que yo continuara involucrado en este tipo de asuntos, y habíamos quedado en hablar de ello en Imola". Un par de días antes de su muerte, le mandó un saludo por radio desde su Williams: "Un saludo especial para mi querido amigo Alain. Te echo en falta Alain". Prost se emocionó.
"Creo que con el tiempo quizás podríamos haber llegado a ser amigos. Una vez ya no éramos rivales, todo cambió". Pero la muerte se cruzó en su amistad. Prost quiso rendirle un último homenaje portando su féretro en Brasil. Actualmente es miembro de su fundación, el Instituto Ayrton Senna.


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Lo mejor de la carrera deportiva del brasileño

Senna, en 10 momentazos

Senna, en 10 momentazos
La trayectoria deportiva de Ayrton Senna en la Fórmula 1 dio para mucho. Dejó momentos imborrables, algunos no muy buenos y la mayoría brillantes. Aquí recogemos solamente 10 de ellos, 10 que ayudaron a agrandar su leyenda.
GP de Mónaco de 1984
Fue su carta de presentación en la Fórmula 1. Aquel año debutaba en el Gran Circo y fue en el trazado más mítico en el que dejó sus credenciales. Bajo un intenso aguacero, Senna dio un recital de pilotaje con el modesto Toleman, lo que hoy en día sería como pilotar un Marussia o un Caterham. Ayrton comenzó a adelantar a rivales y llegar hasta la segunda plaza. Cuando estaba a punto de pasar a Alain Prost y ponerse en cabeza, éste levantó los brazos para que pararan la carrera por seguridad. Los jueces le hicieron caso y evitaron la primera victoria de Senna.
GP de Portugal de 1985
En su segunda temporada logró su primera victoria. Ya a los mandos de un Lotus, Senna se estrenó en el Gran Premio de Portugal, celebrado en el circuito de Estoril. Cómo no, ganó bajo la lluvia. Y lo hizo sacando más de un minuto al segundo y doblando a todos los demás.
GP de Mónaco de 1988
El trazado monegasco siempre fue su lugar fetiche. Ganó seis veces, más que nadie, pero también vivió alguna situación amarga. En la carrera de aquel año, Senna dominaba sin discusión con casi un minuto de ventaja sobre su perseguidor, Alain Prost. El francés empezó a apretar, haciendo mejores tiempos por vuelta que Senna. El brasileño se picó y tiró con fuerza hasta que cometió un fallo a falta de 12 vueltas para el final que le hizo estrellarse contra las protecciones, por lo que no pudo acabar, cediendo a Prost la victoria.
GP de Japón de 1988
Suzuka, al igual que Mónaco, siempre estará ligado a Senna. En el circuito nipón logró su primer título mundial después de cinco temporadas en la Fórmula 1. Y lo hizo a lo grande: ganando la carrera por delante de su gran rival, Prost. Aquel cumplió el sueño de su vida, ser campeón del mundo de F1.
GP de Japón de 1989
Tan solo un año después Senna vivió el lado amargo de la gloria. Llegaba a la carrera en desventaja respecto a Prost en la clasificación general. Logró la pole, pero ilógicamente la primera plaza de la parrilla estaba en la parte sucia, por lo que en la salida perdió la primera plaza en favor de Prost. Ambos mantuvieron una bonita pelea hasta que a siete vueltas para el final Senna se lanzó por dentro en una chicane. Prost no cedió y ambos chocaron. El francés no pudo continuar y Senna, con ayuda de los comisarios, pudo retornar a la pista y remontar para ganar la carrera. Prost protestó y se abrió una investigación. Ante el asombro de todos, Senna fue descalificado -y se le retiró la Superlicencia-, pero no por el choque con su compañero, sino por haber vuelto a la pista acortando por la chicane. Aquello le dio el título a Prost.
GP de Japón de 1990
Senna se tomó su venganza un año más tarde. Como si fuera un 'deja vu', de nuevo la parrilla les emparejó y de nuevo Prost adelantó al brasileño en la salida. El francés, que ahora corría para Ferrari, cerró el paso a Senna cuando éste buscó pasarlo antes de la primera curva. Ambos chocaron y quedaron fuera de carrera. La FIA esta vez no entró de oficio y dejó las cosas como estaban, lo que le dio a Senna su segundo Mundial.-
GP de Brasil de 1991
Pese a sus 27 victorias hasta la fecha, nunca había conseguido triunfar ante su gente. Por eso, aquel año Senna se prometió ganar en Interlagos por todos los medios. Y lo consiguió pese a las adversidades porque tras una carrera dominada desde el principio, a 11 vueltas para el final su McLaren perdió la cuarta velocidad de la caja de cambios y, a falta de dos la tercera y la quinta. Senna tuvo que tirar de magia, pilotando hasta el final en sexta. La enorme tensión que soportó en esas vueltas finales le produjeron tales calambres que le impedían moverse. Tuvo que ser sacado del monoplaza e, incluso, en el podio, casi no pudo ni levantar la copa de ganador. pero mereció la pena.
GP de Bélgica de 1992
Senna no solo fue un piloto de condiciones extraordinarias. También fue una persona comprometida con los demás. Y si se trataba de seguridad, era el primero en salir a buscarla. Por eso, tuvo un gesto inolvidable durante la sesión de calificación. El francés Erik Comas sufrió un fuerte accidente a 290 kilómetros por hora. El impacto contra la barrera devolvió el coche a la pista. Comas estaba inconsciente porque, tras el impacto, la rueda delantera derecha lo golpeó en la cabeza y su pie quedó apretando el acelerador a fondo. El riesgo de incendio era muy alto porque al motor no le entraba aire. Senna fue el primero en pasar por allí y, sin dudarlo, bajó de su McLaren corriendo el riesgo de ser atropellado y de que el coche estallara, para sacar a Comas. El francés se recuperó y reconoció que sin la ayuda de Ayrton seguramente hubiera perdido la vida.
GP de Europa de 1993
Para la gran mayoría, en aquella carrera disputada en Donington Park, Senna hizo la mejor vuelta dada nunca por un piloto en la historia de la Fórmula 1. Una vuelta mágica que le llevó, con el piso mojado, de la quinta a la primera posición en cuatro adelantamientos de locura. En la salida perdió una posición al intentar pasar a Michael Schumacher. De la cuarta cayó a la quinta plaza. Y ahí empezó su recital en apenas cuatro kilómetros. Finalmente pasó a Schumi antes de la primera curva y en la zona de las eses de Craner pasó a Karl Wendlinger. Pero le quedaba lo más difícil: adelantar a los intratables Williams de aquel entonces que manejaban Prost y Damon Hill. Al segundo lo adelantó en Starkey’s Bridge y al primero en la penúltima curva. Fue un momento de misticismo que se reflejó a lo largo de toda la carrera. En la segunda vuelta Senna ya sacaba a Prost más de cuatro segundos. Al final ganó la carrera arrasando a todos, incluidos los Williams: Hill llegó segundo a casi minuto y medio y Prost tercero, ya doblado.
GP de Australia de 1993
Aquella carrera no tuvo en su día nada de especial. Se trataba de la última carrera de la temporada, pero visto con retrospectiva, tiene mucho significado y por eso hemos decidido destacarla. Y es que, además de ser su quinta victoria de la temporada y la cuadragésima primera de su carrera deportiva, supuso su última carrera con McLaren, el equipo con el que ganó sus tres títulos mundiales, fue la última vez que se le vio en el podio y, sobre todo, fue su última victoria antes de su muerte.


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Homenaje a Aytor Senna
Jóvenes fotografiándose con la estatua de Senna.

Dos décadas sin Ayrton Senna

Jóvenes fotografiándose con la estatua de Senna.
1 de 6 fotos en este album

Sus inicios

Senna, en 1983, disputando el Mundial de karting.
Foto: RV RACING PRESS
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Repaso a las mejores frases de Ayrton Senna

"Si tengo un accidente, prefiero morir"

Si tengo un accidente, prefiero morir
Ayrton Senna no sólo era uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1. El piloto brasileño también destacaba por sus declaraciones, que, en muchas ocasiones, no dejaban indiferente a nadie. Repasamos algunas de sus mejores perlas.
- "Seas quien seas, sea cual sea su posición social, alta o baja, ten siempre mucha fuerza y mucha determinación y hazlo todo con mucho amor y con mucha fe en Dios, que un día llegarás a tu meta"
- "¿Mi mayor error?, pienso que aún no lo he cometido..." (1991)
- "¿Dejar de correr porque es peligroso? También puedo ser atropellado" (1991)
- "Cuando Dios quiere algo, nadie se le puede oponer" (a unos periodistas después de la victoria en Interlagos en 1991)
- "Yo corro para campeonar, no para ganar dinero..." (ante la oferta de Ferrari para correr para ellos, 1992)
- "Para Williams incluso correría gratis" (1992)
- "No es un piloto, es un idiota" (en referencia a Eddie Irvine por el incidente en Suzuka 1993)
- "Quiero salir de este hoyo en el que me encuentro. Creo que podré correr hasta el año 2000. Podría llegar incluso al pentacampeonato, como Fangio" (1994)
- "Ganar una carrera es un desafío mucho mayor que ganar un millón de dólares" (1994)
- "Ceccoto, De Angelis, Dumfries, Nakajima, Berger, Andretti, Hakkinen: nunca tuve ningún problema con ninguno de ellos. Solo he tenido problemas con un piloto" (1994)
- "Díganle a Alain (Prost) que aquí lo extrañamos mucho..." (a unos periodistas antes del trágico GP de San Marino, 1994)
- "Alain, vuelve, te echo de menos" (últimas palabras de Senna por la radio en la carrera de Imola '94, en referencia a Alain Prost, su antiguo rival y en ese entonces comentarista de la televisión francesa tras su retirada)
- "Si me dan a elegir, Alain sería mi compañero de equipo, es la única forma de demostrar que soy mejor que él."
- "No sé conducir de otra forma que no sea arriesgada. Cuando tengo que sobrepasar, sobrepaso. Cada piloto tiene un límite. El mío es un poco arriba del de los otros."
- "Si tengo un accidente, prefiero morir, soy una persona demasiado activa para pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas."
- "El segundo es el primero de los perdedores."
- "Tengo miedo de la muerte y del dolor, pero convivo con eso. El miedo me fascina."
- "Lo importante es ganar. Todo siempre. Esa historia de que lo importante es competir no pasa de ser demagogia."
- "Todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón."
- "En un día dado, una circunstancia dada, piensas que tienes un límite. Y entonces vas por este límite y tocas este límite, y piensas, 'Bueno, este es el límite'. En cuanto tocas este límite, algo pasa y de repente puedes ir un poco más allá. Con el poder de tu mente, tu determinación, tu instinto, y la experiencia también, puedes volar muy alto."
- "A 273 km/h te sales en una curva, pero a 271 km/h te pasa el segundo."
- "Tenía solo ocho años y la mayoría de los otros tenia 15, 18 e incluso 20. Las posiciones en la parrilla se determinaban por sorteo. Ponian unos papelitos con números dentro de un casco. Por ser recién llegado, fui el primero en coger un papel al azar. Saque el número 1".
- "Yo no tengo ídolos, lo que admiro es la dedicación, el trabajo y la competencia".


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Historia MARCA

Berger: "Le dije a Senna que alguien moriría allí, en Tamburello"

Gerhard Berger, compañero en McLaren, desvela que cinco años antes le previno del peligro de esa curva

Berger: Le dije a Senna que alguien moriría allí, en Tamburello
Corría el año 1989 cuando el piloto austriaco Gerhard Berger (BMW) sufrió un aparatoso accidente en la famosa curva Tamburello del Gran Premio de San Marino. Salió indemne, aunque con algunas heridas. Fue el mismo lugar que, cinco años después, terminó con la vida de Ayrton Senna, con el que se enroló desde 1990 hasta 1992 en la escudería McLaren antes de volver a Ferrari en el 93.
"Tras mi accidente, Ayrton me llamó para preguntar por mi estado y le dije que alguien se mataría en ese lugar, porque el muro está demasiado cerca de la pista", confiesa el propio Berger en una entrevista concedida al semanario italiano SportWeek. "Tienes razón", respondió Senna, al que acompañó un mes después a Ímola para ver si se podía hacer algo en ese lugar para evitar que sucediera alguna desgracia. "Nos asomamos y nos dimos cuenta que estaba el río. Senna murió cinco años después exactamente en ese punto", espeta.
Una química especial
Una ironía del destino para dos pilotos, pero sobre todo dos amigos. "Mi química con él era fabulosa: misma organización, mismo espíritu e iguales intereses. El único problema es que en el coche era un monstruo. Simplemente puedo decir que me hizo mejorar", asevera su compañero de batallas durante los tres años en la escudería británica.
"Compartimos vacaciones, confidencias... Él cuidaba mucho su imagen. Si había que ver a mujeres el día antes de una carrera, yo lo hacía por la puerta principal del hotel, pero él lo hacía por la trasera".
Habla su escudero de pista y vivencias. "Un verano intentamos engañar a Ron Dennis, deportivamente hablando. Me preguntó que cuánto dinero debía pedirle anualmente y yo le respondí que, siendo el mejor, siete millones irían bien. Pidió quince, aunque finalmente lo dejaron en uno por carrera. Así era Ayrton". Un genio incorregible.
"A nivel de resultados, él era el maestro y el resto sus sombras. Incluido Prost. Mi amistad con el brasileño nace cuando ya nos retábamos en F.3. Era rápido y, sobre todo, completo: concentrado, inteligente, duro físicamente y con gran fortaleza mental", cuenta.
Así describe Berger a su íntimo amigo, compañero y confidente que desapareció hace justo veinte años, a las 14.17 horas de un mediodía soleado en la República de San Marino. Su monoplaza Williams, que volaba a más de 200 kilómetros hora, chocó contra el muro de la curva del Tamburello.
Senna, muerto clínicamente en el hospital de Bolonia poco después, portaba en su bolsillo una bandera austriaca para ondearla en caso de victoria. El motivo era recordar la muerte, un día antes, de Roland Ratzenberger en las clasificaciones de la misma prueba automovilística. También allí, también austriaco, como Josef Leberer, su histórico fisioterapeuta. "La muerte de mi compatriota le entró en el alma. Fue un filósofo tímido y lleno de pasión", sentencia Leberer a Sportweek.


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El español reconoce que "fue una inspiración"

Alonso, Massa y Hamilton recuerdan la muerte de Senna

Alonso, Massa y Hamilton recuerdan la muerte de Senna
Se cumplen 20 años de la última muerte durante una carrera de Fórmula 1, la del mítico piloto brasileño Ayrton Senna, que corría con Williams en 1994 cuando, durante el Gran Premio de San Marino, en el circuito italiano de Ímola, murió al estrellarse contra una barrera.
FERNANDO ALONSO
"Senna fue una inspiración. Mi primer coche de karts tenía los colores del McLaren de Ayrton"
Durante aquel trágico fin de semana, que movió a la FIA a aumentar las medidas de seguridad de la competición, los pilotos que hoy en día hacen soñar a los aficionados eran niños, que admiraban al tricampeón mundial Senna mientras se iniciaban en los karts, como pilotos como Alonso, Hamilton y Massa.
Para el bicampeón español Fernando Alonso (Ferrari), Senna, que lideraba aquella triste carrera de Ímola, siempre "fue una inspiración" durante su infancia, cuando seguía sus logros por los informativos, ya que entonces no se retransmitía por televisión la Fórmula 1 en España.
"Recuerdo que cuando iba al colegio, en mis libros no tenía (como cobertura fotos de) chicas, obviamente era muy joven pera tener chicas en el libro, pero tenía a Ayrton, y también en mi habitación, donde tenía un gran póster de Ayrton", evocó el asturiano.
LEWIS HAMILTON
"Senna era el piloto que admiraba incluso desde antes de empezar a pilotar"
"Incluso mi primer coche de karts tenía los colores del McLaren de Ayrton, porque a mi padre también le gustaba", reveló. El 1 de mayo de 1994 "fue un momento muy triste", lamentó Alonso, que tenía 12 años cuando murió Senna.
Para el campeón mundial británico Lewis Hamilton (Mercedes), que tenía nueve años entonces, el brasileño, que murió con 34, era su ídolo absoluto. "Siempre lo comento: cuando era un crío tenía todos los libros, todos los vídeos, él era el piloto que admiraba incluso desde antes de empezar a conducir yo mismo", recordó Hamilton.
"De alguna manera me inspiró incluso para hacerme piloto", reconoció, y el día de su muerte "fue muy difícil para mí mostrar mis emociones en mi familia, así que me fui a un sitio tranquilo y fue muy difícil durante varios días (comprender) que de verdad... tu héroe se ha ido", dijo.
FELIPE MASSA
"Recuerdo a la gente llorando en la calle y en el colegio recuerdo ver a mis amigos llorando"
Senna sigue siendo "una leyenda increíble", lo elogió Hamilton: "todavía puedes aprender cosas de cómo se tomaba el automovilismo y cómo conducía", por lo que "a uno le gusta pensar que tal vez un día pueda ser reconocido como alguien que fue capaz de conducir parecido a como lo hacía él".
Para el brasileño Felipe Massa (Williams), que días antes había cumplido 13 años, el impacto de la noticia fue todavía mayor, por lo que significó para todo Brasil.
"Todo el mundo recuerda aquel día, pero yo lo recuerdo muy bien, porque soy brasileño y él era tal vez el deportista brasileño más famoso", comentó Massa a los periodistas: "creo que 20 años después, Senna sigue siendo parte de nuestra memoria".
En su carrera profesional, "para ser honesto, no me impactó mucho, aunque por supuesto le seguía, pero por quien yo quería ser piloto era por mi padre, no por (sus compatriotas Emerson) Fittipaldi, (Nelson) Piquet o (Ayrton) Senna", reconoció.
Aun así, Massa, que sobrevivió a un accidente en el Gran Premio de Hungría de 2009 (entonces con Ferrari), que le retiró de la competición hasta 2010, tiene grabado aquel día de 1994 en que vio por televisión en directo lo que pasó en Ímola.
"Fue muy duro, de verdad", comentó, "no tanto cuando chocó, porque no fue un choque tan increíble, especialmente después de que se le vio mover el casco, que siendo un niño crees que significa que está bien".
"Después sí que fue realmente duro, recuerdo estar todo el tiempo viendo las noticias en televisión, que cada vez eran peores... Fue un día duro, sobre todo para los brasileños", afirmó.
"Hubo una gran reacción en todo el mundo, pero yo recuerdo a la gente llorando en la calle, y en el colegio recuerdo ver a mis amigos llorando. Brasil se paralizó aquel día, y durante toda aquella semana", record.

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