© AFP REUTERS
Crece la probabilidad de una guerra entre China y Japón por disputas territoriales y las acciones del gigante asiático no se limitarán a la defensa, según un experto militar chino.
El analista político destacó que aunque el país norteamericano es una "potencia en declive", y lo ha sido desde la década de 1940, como poder hegemónico todavía no tiene ningún adversario realmente amenazante. De hecho, EE.UU. gasta en defensa casi tanto como el resto del mundo combinado y tecnológicamente es mucho más avanzado que cualquier otra nación.
EE.UU., apuntó Chomsky, cuenta con una extensa red de bases militares en todo el mundo, lleva a cabo la campaña del terror más amplia a nivel global y, "por supuesto, tiene un récord brutal de agresión y subversión".
Pekín está implicado en conflictos territoriales con Japón, Filipinas y Vietnam en el mar Meridional de China y estableció hace unos meses una zona de identificación de defensa aérea en el mar Meridional de China. Sin embargo, según el activista, en todos estos asuntos, EE.UU. está directa o indirectamente involucrado. "¿Deberían estos casos ser interpretados como intentos de expansionismo chino?", se cuestionó.
"China está intentando romper el arco de contención en el Pacífico, que limita su control sobre las aguas más importantes para su comercio y su libre acceso al Pacífico", aseguró Chomsky. De acuerdo con el académico, eso creó posibles conflictos con parte con las potencias regionales que tienen sus propios intereses en la zona, pero "principalmente con EE.UU., que insiste en el control global".
El filósofo también habló durante la entrevista acerca de las comparaciones entre la Alemania nazi y China a menudo sugeridas por nacionalistas japoneses, las cuales, a su juicio, son "absurdas".
"Me pregunto si los lectores japoneses tienen la más mínima idea de lo que EE.UU. está haciendo en todo el mundo y de lo que ha hecho desde que asumió el papel del Reino Unido en la dominación global", declaró.
El analista tachó de "peligrosos" tanto el establecimiento por parte de China de una zona de defensa aérea en una región en disputa, como la inmediata violación de la misma por parte de Washington.
"La historia sin duda nos ha enseñado que jugar con fuego no es la manera más sabia de actuar, sobre todo para Estados con una gran capacidad de destrucción", indicó Chomsky. "Los pequeños incidentes pueden intensificarse rápidamente, perjudicando vínculos económicos", subrayó.
"China debe mantenerse alerta ya que Japón tiene un historial de generar pequeños incidentes que después provocan conflictos militares", afirmó Luo Yuan, vicepresidente del organismo de análisis militar Asociación para la Promoción de la Cultura Estratégica, con sede en Pekín.
El mayor general retirado del Ejército de Liberación Popular (ELP), desmintió las teorías sobre la supremacía de la aviación japonesa debido a una mayor experiencia y un mejor entrenamiento, tal y como contaron medios japoneses.
"Esta conclusión es una táctica mentirosa de Japón para aterrorizar al público", comentó el experto, citado por 'South China Morning Post'.
Luo señaló que China ha desplegado aviones avanzados y apoyo logístico en la costa sureste, medida diseñada para mostrar que el país está listo para cualquier conflicto en esta zona.
El experto dijo que los aviones que ambos países han enviado a la zona en disputa, las islas Diaoyu (Senkaku para Japón), son de tercera generación.
Pero los cazas chinos de cuarta generación J-10, J-11B y Su-27 (estos últimos de fabricación rusa), entraron en servicio a principios de este siglo.
"A diferencia de Japón, que desplegó en la región unos 30 aviones F-15J, usados por su Fuerza Aérea desde los años 80", resaltó Luo.
Al mismo tiempo el expero se negó a precisar cuántos cazas movilizaría el ELP en caso de conflicto, diciendo solo que China tiene una ventaja abrumadora en cuanto a la cantidad y diversidad de aviones.
El mayor general retirado del Ejército de Liberación Popular (ELP), desmintió las teorías sobre la supremacía de la aviación japonesa debido a una mayor experiencia y un mejor entrenamiento, tal y como contaron medios japoneses.
"Esta conclusión es una táctica mentirosa de Japón para aterrorizar al público", comentó el experto, citado por 'South China Morning Post'.
Luo señaló que China ha desplegado aviones avanzados y apoyo logístico en la costa sureste, medida diseñada para mostrar que el país está listo para cualquier conflicto en esta zona.
El experto dijo que los aviones que ambos países han enviado a la zona en disputa, las islas Diaoyu (Senkaku para Japón), son de tercera generación.
Pero los cazas chinos de cuarta generación J-10, J-11B y Su-27 (estos últimos de fabricación rusa), entraron en servicio a principios de este siglo.
"A diferencia de Japón, que desplegó en la región unos 30 aviones F-15J, usados por su Fuerza Aérea desde los años 80", resaltó Luo.
Al mismo tiempo el expero se negó a precisar cuántos cazas movilizaría el ELP en caso de conflicto, diciendo solo que China tiene una ventaja abrumadora en cuanto a la cantidad y diversidad de aviones.
Todo sobre este tema
Tensión en Asia Oriental
AFP/ RT
En noviembre China amplió unilateralmente su zona de defensa aérea sobre las islas Senkaku (Diaoyu para China), que Pekín reclama aunque estén administradas por Tokio. Como consecuencia, Japón denunció la violación de su soberanía marítima por China. Casi a la vez Corea del Sur anunció la ampliación de su zona de defensa aérea al islote disputado Roca Socotra, que se encuentra en la esfera de los intereses surcoreanos, japoneses y chinos.
Cuatro maneras de cómo China puede prepararse para una guerra en Asia-Pacífico
© AFP Xinhua
En las últimas décadas los Balcanes dejaron de ser el mayor polvorín del mundo y su papel pasó primero a Oriente Medio y luego a Asia Oriental. China se ve obligada a prepararse para una guerra eventual, pero ¿de qué manera puede conseguirlo?
El bloguero y analista político del periódico 'The Diplomat', Yang Hengjun, quien trabajó durante un tiempo en el Consejo del Atlántico, en EE.UU., propone cuatro caminos que el Gobierno chino puede seguir en adelante para que estas preparaciones sean más eficaces.
"Los soldados y el público deben saber qué defienden cuando se levanten en armas, por qué están luchando", sostiene Yang, "solo de este modo la guerra puede llevarse a cabo".
Propone construir la estrategia bélica a partir de una fórmula heredada de uno de sus mentores: "Una guerra pequeña se juega en las armas, una guerra media se juega en el poderío, una gran guerra se juega en el apoyo popular".
La propia idea sobre los valores fundamentales con el carácter nacional, admite, no es suya, sino del actual presidente chino Xi Jinping, quien la compartió con los delegados del reciente congreso del Partido Comunista de China.
Durante la guerra con Japón (en los años 1930–1940) había un inmenso número de traidores, porque el propio Gobierno chino no trataba a la gente como seres humanos, introducía impuestos excesivos y mandaba por la fuerza a todos los hombres físicamente capaces al servicio militar. En vez de esto, el Gobierno actual se centra en la justicia y la legitimidad: al menos así se ha declarado en un pleno del partido en noviembre pasado.
"Actualmente, mientras Japón está apoyada militarmente por EE.UU., China no tiene ninguna ventaja en término de armas", asegura el autor. Por eso, le parece probable que en un conflicto de escala reducida China "pierda embarazosamente". No obstante, para el caso de un eventual conflicto de gran escala, que transcurriría con uso de los misiles de crucero, la diferencia entre EE.UU. y China sería mucho menor.
China efectivamente está desarrollando sus armas modernas, admite Yang. "La cuestión es si los soldados que van a usar estas avanzadas armas también han modernizado su ideología rectora y su administración".
Para que se forme una alianza es requerida la coincidencia en los valores y en el interés económico, destaca el analista. En este último punto China está aventajada: "El que tiene el oro, hace las reglas", según sugiere un refrán.
Yang no cree que la guerra sea inevitable, pero una buena preparación es a menudo el remedio más eficaz para prevenirla.
Elaborando los valores que unen
Ante todo, sugiere el autor, Pekín debería instaurar unos valores fundamentales que puedan unir al pueblo chino. Al deficiente sistema de valores atribuye las derrotas que sufrió China en todas las guerras en que participó en su historia moderna y contemporánea."Los soldados y el público deben saber qué defienden cuando se levanten en armas, por qué están luchando", sostiene Yang, "solo de este modo la guerra puede llevarse a cabo".
Propone construir la estrategia bélica a partir de una fórmula heredada de uno de sus mentores: "Una guerra pequeña se juega en las armas, una guerra media se juega en el poderío, una gran guerra se juega en el apoyo popular".
La propia idea sobre los valores fundamentales con el carácter nacional, admite, no es suya, sino del actual presidente chino Xi Jinping, quien la compartió con los delegados del reciente congreso del Partido Comunista de China.
Practicando una política más sostenible
Yang aconseja también a las autoridades enfocarse en el sustento del pueblo y tomar en serio los derechos humanos. En las condiciones de una guerra moderna, argumenta, no es suficiente lanzar un llamamiento para hacer que la población y los soldados se levanten y la ganen.Durante la guerra con Japón (en los años 1930–1940) había un inmenso número de traidores, porque el propio Gobierno chino no trataba a la gente como seres humanos, introducía impuestos excesivos y mandaba por la fuerza a todos los hombres físicamente capaces al servicio militar. En vez de esto, el Gobierno actual se centra en la justicia y la legitimidad: al menos así se ha declarado en un pleno del partido en noviembre pasado.
Modernizando las armas
Solo en tercer lugar el analista pone el desarrollo armamentista, aunque dice que eso no significa que no sea importante."Actualmente, mientras Japón está apoyada militarmente por EE.UU., China no tiene ninguna ventaja en término de armas", asegura el autor. Por eso, le parece probable que en un conflicto de escala reducida China "pierda embarazosamente". No obstante, para el caso de un eventual conflicto de gran escala, que transcurriría con uso de los misiles de crucero, la diferencia entre EE.UU. y China sería mucho menor.
China efectivamente está desarrollando sus armas modernas, admite Yang. "La cuestión es si los soldados que van a usar estas avanzadas armas también han modernizado su ideología rectora y su administración".
Buscando aliados
Pero existe también un cuarto camino y es adquirir más amigos en la comunidad internacional. En lo actual, sostiene, "es muy difícil llevar a cabo una guerra entre solo dos países". Más bien, se trata de conflictos entre muchos países o incluso entre dos grupos de aliados.Para que se forme una alianza es requerida la coincidencia en los valores y en el interés económico, destaca el analista. En este último punto China está aventajada: "El que tiene el oro, hace las reglas", según sugiere un refrán.
Yang no cree que la guerra sea inevitable, pero una buena preparación es a menudo el remedio más eficaz para prevenirla.
Japón y EE.UU. construirán juntos un buque de combate para operar en Senkaku
© REUTERS Romeo Ranoco
Japón desarrollará en colaboración con EE.UU. una clase de buques de guerra especial para poder desplegar rápidamente sus fuerzas de desembarco en los archipiélagos en disputa con China o en las costas de su enemigo potencial.
Aunque la información oficial sobre el proyecto es muy escasa, los expertos en armamentos vincularon el denominado 'buque de combate litoral' con las preparaciones para un eventual conflicto bélico por las islas Senkaku (Diaoyu en chino), informa 'The Diplomat'.
El navío de nueva generación deberá ser muy veloz (entre 40 y 50 nudos) y capaz de operar en regiones costeras e incluso en las playas. Con este fin tendrá una cubierta de dimensiones típicas para una corbeta, pero con un perfil mucho más bajo.
Podría presentar una variante más ligera de los navíos de la clase Independence de la Armada de EE.UU. Dos unidades de esta novedosa serie, con el desplazamiento de entre 2.000 y 2.800 toneladas, se encuentran a flote y cuatro más están en construcción en distintos astilleros estadounidenses.
Según las estimaciones preliminares, el desplazamiento de la nave podría ser reducido hasta aproximadamente 1.000 toneladas. La cubierta superior podría llevar varios helicópteros antisubmarinos SH-60K y otros antiminas, del modelo MCH-101, además de otros dispositivos dragaminas, mientras que en su interior el buque podría cobijar los vehículos blindados de la infantería de marina.
Los Gobiernos de Japón y EE.UU. anunciaron los planes del desarrollo conjunto del navío después de una reunión que sostuvieron en Tokio el 4 de marzo la embajadora estadounidense en Japón, Caroline Kennedy, y el ministro de Exteriores japonés, Fumio Kishida. Las partes difundieron un comunicado, donde hicieron una referencia al acuerdo bilateral de asistencia mutua en Defensa del año 1954.
El navío de nueva generación deberá ser muy veloz (entre 40 y 50 nudos) y capaz de operar en regiones costeras e incluso en las playas. Con este fin tendrá una cubierta de dimensiones típicas para una corbeta, pero con un perfil mucho más bajo.
Podría presentar una variante más ligera de los navíos de la clase Independence de la Armada de EE.UU. Dos unidades de esta novedosa serie, con el desplazamiento de entre 2.000 y 2.800 toneladas, se encuentran a flote y cuatro más están en construcción en distintos astilleros estadounidenses.
Según las estimaciones preliminares, el desplazamiento de la nave podría ser reducido hasta aproximadamente 1.000 toneladas. La cubierta superior podría llevar varios helicópteros antisubmarinos SH-60K y otros antiminas, del modelo MCH-101, además de otros dispositivos dragaminas, mientras que en su interior el buque podría cobijar los vehículos blindados de la infantería de marina.
Los Gobiernos de Japón y EE.UU. anunciaron los planes del desarrollo conjunto del navío después de una reunión que sostuvieron en Tokio el 4 de marzo la embajadora estadounidense en Japón, Caroline Kennedy, y el ministro de Exteriores japonés, Fumio Kishida. Las partes difundieron un comunicado, donde hicieron una referencia al acuerdo bilateral de asistencia mutua en Defensa del año 1954.
Chomsky: "A EE.UU. le costará aceptar la creciente influencia de China en Asia"
© REUTERS Stringer
"Para EE.UU. el control global es un interés vital", afirmó el analista político Noam Chomsky, que recordó en una reciente entrevista que la nación está directa o indirectamente involucrada en todos los conflictos del mar de China Meridional.
"Tanto EE.UU. como China perciben la posición del otro como una amenaza a sus intereses básicos", explicó el lingüista y filósofo en una entrevista con el portal Alternet.
Según Chomsky, es precisamente EE.UU. el que está rodeando a China de bases militares, y no a la inversa. "El asunto gira en torno al control de los mares frente a las costas de China, no del mar del Caribe o de las aguas de California. Para EE.UU., el control global es un interés vital", indicó.
Según Chomsky, es precisamente EE.UU. el que está rodeando a China de bases militares, y no a la inversa. "El asunto gira en torno al control de los mares frente a las costas de China, no del mar del Caribe o de las aguas de California. Para EE.UU., el control global es un interés vital", indicó.
EE.UU. tiene un récord brutal de agresión y subversión
El analista político destacó que aunque el país norteamericano es una "potencia en declive", y lo ha sido desde la década de 1940, como poder hegemónico todavía no tiene ningún adversario realmente amenazante. De hecho, EE.UU. gasta en defensa casi tanto como el resto del mundo combinado y tecnológicamente es mucho más avanzado que cualquier otra nación.
EE.UU., apuntó Chomsky, cuenta con una extensa red de bases militares en todo el mundo, lleva a cabo la campaña del terror más amplia a nivel global y, "por supuesto, tiene un récord brutal de agresión y subversión".
¿Expansionismo chino o más bien estadounidense?
Pekín está implicado en conflictos territoriales con Japón, Filipinas y Vietnam en el mar Meridional de China y estableció hace unos meses una zona de identificación de defensa aérea en el mar Meridional de China. Sin embargo, según el activista, en todos estos asuntos, EE.UU. está directa o indirectamente involucrado. "¿Deberían estos casos ser interpretados como intentos de expansionismo chino?", se cuestionó.
"China está intentando romper el arco de contención en el Pacífico, que limita su control sobre las aguas más importantes para su comercio y su libre acceso al Pacífico", aseguró Chomsky. De acuerdo con el académico, eso creó posibles conflictos con parte con las potencias regionales que tienen sus propios intereses en la zona, pero "principalmente con EE.UU., que insiste en el control global".
El filósofo también habló durante la entrevista acerca de las comparaciones entre la Alemania nazi y China a menudo sugeridas por nacionalistas japoneses, las cuales, a su juicio, son "absurdas".
"Me pregunto si los lectores japoneses tienen la más mínima idea de lo que EE.UU. está haciendo en todo el mundo y de lo que ha hecho desde que asumió el papel del Reino Unido en la dominación global", declaró.
Los pequeños incidentes pueden intensificarse rápidamente, perjudicando vínculos económicos
El analista tachó de "peligrosos" tanto el establecimiento por parte de China de una zona de defensa aérea en una región en disputa, como la inmediata violación de la misma por parte de Washington.
"La historia sin duda nos ha enseñado que jugar con fuego no es la manera más sabia de actuar, sobre todo para Estados con una gran capacidad de destrucción", indicó Chomsky. "Los pequeños incidentes pueden intensificarse rápidamente, perjudicando vínculos económicos", subrayó.








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