Un polo de sandía, con limón y pimienta negra, refrescante. (EFE)
Lo fundamental es incluir en la dieta alimentos con alto contenido en agua, vitaminas, minerales y fibra que palíen las consecuencias de las altas temperaturas y nos ayuden a depurar el organismo elevando nuestro estado de bienestar.
Marta Ruiz Aguado, nutricionista del Instituto de Obesidad de Madrid, recomienda recurrir a las verduras, hortalizas y frutas de temporada; garantizar una adecuada hidratación, sobre todo en las horas de más calor bebiendo agua regularmente, y proteger la piel de la oxidación que provoca el sol y por tanto el envejecimiento y manchas en la piel.
Los alimentos que nos interesan en temporada de verano son los abundantes en vitaminas A, B, C, y E y ácidos grasos no saturados:
Vitamina C
Alimentos ricos en vitamina C, antioxidantes naturales que mejoran la producción de colágeno (proteína que mantiene la piel tersa y elástica): melón, sandía, kiwi, albaricoque, melocotón, higos y ciruelas.
Pescado azul
También los pescados azules con alto contenido en ácidos grasos insaturados como el ácido oleico ayudan a mantener la piel bien hidratada y estructurada.
Vitamina A
Los alimentos ricos en vitamina A son importante en los procesos de renovación celular: huevos, lácteos y los betacarotenos (verduras de hoja verde y aquellas hortalizas y frutas de color rojo, amarillo y anaranjado como la zanahoria, melocotón, piña, albaricoque…)
Vitamina E
La vitamina E es un antioxidante y evita la generación de radicales libres y la aparición de manchas en la piel. Esta vitamina se encuentra en alimentos de origen graso, como aceites, cereales de grano entero, vegetales de hoja verde y frutos secos.
Vitamina B
Las vitaminas del grupo B, también son beneficiosas para el cabello, que se reseca y se vuelve quebradizo con el sol y la sal del mar perdiendo brillo. También el selenio es un mineral antioxidante natural que encontramos en carnes rojas y blancas, pescados, mariscos (ostras y mejillones ), cereales como trigo o centeno, además de huevos, frutas y verduras (pimientos, tomates, cítricos…)
Refrescante pero nutritiva
En la práctica todo ello se resume en una dieta variada, equilibrada y alejada de raciones excesivas: frutas y vegetales de temporada, lácteos, huevos, pescado, mariscos, cereales, pasta, pan y legumbres en ensaladas. En menor medida, carne.Los platos principales de la comida y cena deben ser refrescantes y nutritivos. Recurrir a las ensaladas y hacerlas con ingredientes variados y añadirles algo de pasta o legumbre para que sean más completos.
- Recurrir a sopas y cremas frías (gazpacho, salmorejo, vichyssoise, crema de pepino…) que nos refrescan e hidratan. Alto contenido de fibra y bajo en calorías.
- Vegetales y hortalizas en crudo mejor que cocinadas ya que el calor destruye parte de sus propiedades.
- Más pescado que carne para aprovechar los ácidos grasos y para que las digestiones sean más ligeras. Cuando optemos por la carne elegir cortes magros, no grasos.
- El consumo de agua es fundamental y más elevado que entre otras época. Entre 1,5 y 2,5 litros diarios. Aporte continuo sobre todo en las horas mas calurosas.
- Evitar el consumo de refrescos azucarados por la gran cantidad de calorías extras que nos aportan. Además nos hacen sentir más sed convirtiéndose en un círculo vicioso.
- Evitar bebidas alcohólicas. El alcohol deshidrata la piel y retiene líquidos, nos hincha.
- La cena ha de ser lo más ligera posible para descansar mejor. Mejor una verdura y un pescado a la plancha que un huevo frito con patatas y un helado.
- De postre es mejor un zumo natural o fruta. Evitar los zumos envasados por los azúcares añadidos.
- Los helados, mejor caseros y preparados con zumos naturales y sin azúcar. Si los consumimos fuera que sea de forma moderada y mejor los de hielo que los de crema. Y evitar la tarde-noche, si no vamos a quemar esa energía con ejercicio, como un buen paseo.
- Seguridad alimentaria: proteger los alimentos conservados y refrigerados, sobre todo carnes, pescados y mariscos para evitar infecciones alimentarias.
- Ejercicio: aprovechar el verano para hacer ejercicio de forma regular. Nadar, pasear y montar en bicicleta son buenas opciones.








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