
Los perros y gatos no obedecen de la misma manera.
A diferencia de los perros, los felinos no hacen parte de manadas. Deben tener un espacio propio.
A la hora de aprender a obedecer, los perros y gatos se comportan de maneras muy distintas.
Como vimos la semana pasada, el sistema de organización social de los perros se basa en la jerarquía, donde ellos siguen u obedecen al líder de la manada, que en el caso de la vida doméstica debe ser alguien de la familia, preferiblemente el papá o la mamá.La situación con los felinos es muy distinta. Ellos no gustan de vivir en manadas, ni se agrupan en lugares donde hay fuentes de comida y tienen alta posibilidad de aparearse. Por el contrario, les gusta vagabundear solitariamente o en pequeños grupos, cuya líder siempre será un hembra.
Por lo anterior, deducimos que el mundo social del gato no es lo que más privilegia, ya que cuando este es destetado su objetivo primordial es crear, a través de mapas mentales, una buena porción de territorio que considerará su espacio vital, y el cual delimita con marcas y defiende frente a sus congéneres.
Puede pasar toda su vida alrededor de ese delimitado lugar, donde además crea espacios o campos con funciones comportamentales específicas que le permitirán sentirse seguro.
Así las cosas, para que un gato le obedezca le debe considerar el dueño del territorio en el que habita. Aquí hay algunos consejos para lograrlo.
1. Contacto físico: nunca debe forzar su contacto, mantenerlo alzado a la fuerza o sacarlo de los lugares donde permanece oculto. Eso lo convertirá en un huésped desagradable e impredecible para él. Evite perseguirlo y jugarle con las manos.
2. Juego: utilice siempre pelotas que pueda perseguir, juguetes con hilo de caucho, que usted pueda suspender en el marco de las puertas, para así estimular y desarrollar su instinto de cacería. También puede crear una rutina diaria y de cortos minutos para jugarle con un indicador de luz láser.
3. Alimento: busque algo muy apetitoso que solo le dé cuando se acerque a usted muy calmadamente o cuando acuda a su llamado. Los gatos no suelen competir ni crear su jerarquía a través del alimento, como sí lo hacen los perros.
4. Territorio: provéale a su gato esos espacios propios para que entienda que todo el territorio le pertenece a usted, aunque le da la opción de alojarse en estas zonas. Estos lugares pueden ser:
* Campos de actividad, donde el gato juega, el cual puede tener trepadores, juguetes colgantes o pelotas, o ventanas donde pueda divisar el territorio.
* Campos de aislamiento, donde el gatico se retira, se refugia del mundo y evita el contacto. El más importante de estos campos es el de descanso, destinado a dormir, que también sirve como refugio ante las dificultades. En ocasiones, los machos castrados y algunas hembras comparten este rincón con otro congénere del mismo sexo, con el que establecen una relación fraternal. Les encanta los lugares altos ubicados en las zonas sociales para sentir que tienen el control visual del territorio.
Perros y gatos obedecen de distinta forma
El dueño de la mascota debe establecer los límitesLa obediencia siempre se logra a través de una sana convivencia con su amigo peludo fundamentada en el tiempo en que se comparte con él, el respeto por su animalidad y el mutuo conocimiento.
Recuerde que los perros necesitan órdenes claras y consistentes, mientras que los gatos prefieren moverse con libertad, aunque necesitan espacios propios.
Claudia Liliana Rodríguez
Especial para EL TIEMPO
Especialista en comportamiento animal. animal-society@hotmail.com.








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